sábado, 25 de febrero de 2012
~ Haz TU OBRA en mí ~
No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos.
(Lc 5, 27-32)
Me encontraba perdido, desanimado,
y tu Palabra me calmó de nuevo el corazón.
Estaba solo, con miedo a que me hiciesen daño,
y tu Presencia me hizo sentirme amado.
Era infeliz, convencido de que mi dolor era incurable,
y tu perdón me devolvió la alegría.

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