jueves, 27 de abril de 2017

Eterno es su Amor


Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, 
a quien vosotros matasteis, colgandolo de un madero. 
Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador,
para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados.
Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».

Lecturas del día: (Hech 5, 27-33) (Sal 33, 2. 9. 17-20) (Jn 3, 31-36)

miércoles, 26 de abril de 2017

Eterno es su Amor


«¡Dios me es testigo! La palabra que os dirigimos no es sí y no,
sino que él solo hubo sí.
Pues todas las promesas de Dios han alcanzado su sí en él.
Así, por medio de él, decimos nuestro Amén a Dios. (...)
Es Dios quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros; y además nos ungió,
 nos selló y ha puesto su Espíritu como prenda en nuestros corazones».

Lecturas del día: (2 Cor 1, 18-22) (Sal 118, 129-135) (Mt 5, 13-16)

martes, 25 de abril de 2017

Eterno es su Amor


«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. (...)
Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a predicar por todas partes,
y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban».

Lecturas del día: (1 P 5, 5b-14) (Sal 88, 2-17) (Mc 16, 15-20)
FIESTA DE SAN MARCOS EVANGELISTA

lunes, 24 de abril de 2017

Eterno es su Amor


«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu
no puede entrar en el reino de Dios.
Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. (...)
"Tenéis que nacer de nuevo"; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido,
pero no sabes de donde viene ni adonde va.
Así es todo el que ha nacido del Espíritu».

Lecturas del día: (Hech 4, 23-31) (Sal 2, 1-9) (Jn 3, 1-8)
LUNES 2º DE PASCUA

sábado, 22 de abril de 2017

Eterno es su Amor


Y les dijo: 
«Id al mundo entero y proclamad el Eveangelio a toda la creación». 

Lecturas del día: (Heb 4, 13-21) (Sal 117, 1. 14-21) (Mc 16, 9-15)
SÁBADO OCTAVA DE PASCUA

jueves, 20 de abril de 2017

Eterno es su Amor


«Que vengan tiempos de consuelo de parte de Dios».

Lecturas del día: (Hech 3, 11-26) (Sal 8, 2-9) (Lc 24, 35-48)
JUEVES DE LA OCTAVA DE PASCUA

miércoles, 19 de abril de 2017

Eterno es su Amor


«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos,
tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.
A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.

Lecturas del día: (Hech 3, 1-10) (Sal 104, 1-9) (Lc 24,  13a. 15-17a. 19b-32)
MIÉRCOLES OCTAVA DE PASCUA

martes, 18 de abril de 2017

Es eterno su Amor


Jesús le dice:
 «¡María!». Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre.
Pero, anda, ve a mis hermanos y diles:
"Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro".

Lecturas del día: (Hech 2, 36-41) (Sal 32, 4-5. 18-22) (Jn 20, 11-18)
MARTES DE LA OCTAVA DE PASCUA

lunes, 17 de abril de 2017

Es eterno su Amor


«Por que no me abandonarás en la región de los muertos
 ni dejarás a tu fiel ver la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha».

Lecturas del día: (Hech 2, 14. 22-33) (Sal 15, 1-2. 5-11) (Mt 28, 8-15)
LUNES DE LA OCTAVA DE PASCUA

domingo, 16 de abril de 2017

Es eterno su Amor


«El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer,
cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro»

Lecturas del día: (Hech 10, 34a. 37-43) (Sal 118, 1-2. 16b. 17. 22-23) (Col 3, 1-4) (Jn 20, 1-9)
DOMINGO DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

viernes, 14 de abril de 2017

«Está cumplido»



El prendimiento
Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había en ese lugar una huerta y allí entró con ellos. Judas, el traidor, también conocía el lugar porque Jesús y sus discípulos se reunían allí con frecuencia. Entonces Judas, al frente de un destacamento de soldados y de los guardias designados por los sumos sacerdotes y los fariseos, llegó allí con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les preguntó: "¿A quién buscan?". Le respondieron: "A Jesús, el Nazareno". El les dijo: "Soy yo". Judas, el que lo entregaba, estaba con ellos. Cuando Jesús les dijo: "Soy yo", ellos retrocedieron y cayeron en tierra. Les preguntó nuevamente: "¿A quién buscan?". Le dijeron: "A Jesús, el Nazareno". Jesús repitió: "Ya les dije que soy yo. Si es a mí a quien buscan, dejen que estos se vayan".
Así debía cumplirse la palabra que él había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me confiaste".
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco.
Jesús dijo a Simón Pedro: "Envaina tu espada. ¿ Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?".

Jesús ante Anás y Caifás, negaciones de Pedro
El destacamento de soldados, con el tribuno y los guardias judíos, se apoderaron de Jesús y lo ataron.Lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, Sumo Sacerdote aquel año.
Caifás era el que había aconsejado a los judíos: "Es preferible que un solo hombre muera por el pueblo".
Entre tanto, Simón Pedro, acompañado de otro discípulo, seguía a Jesús. Este discípulo, que era conocido del Sumo Sacerdote, entró con Jesús en el patio del Pontífice, mientras Pedro permanecía afuera, en la puerta. El otro discípulo, el que era conocido del Sumo Sacerdote, salió, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro: "¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?". El le respondió: "No lo soy".
Los servidores y los guardias se calentaban junto al fuego, que habían encendido porque hacía frío. Pedro también estaba con ellos, junto al fuego.
El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su enseñanza. Jesús le respondió: "He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto. ¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho". Apenas Jesús dijo esto, uno de los guardias allí presentes le dio una bofetada, diciéndole: "¿Así respondes al Sumo Sacerdote?". Jesús le respondió: "Si he hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?".
Entonces Anás lo envió atado ante el Sumo Sacerdote Caifás.
Simón Pedro permanecía junto al fuego. Los que estaban con él le dijeron: "¿No eres tú también uno de sus discípulos?". El lo negó y dijo: "No lo soy". Uno de los servidores del Sumo Sacerdote, pariente de aquel al que Pedro había cortado la oreja, insistió: "¿Acaso no te vi con él en la huerta?". Pedro volvió a negarlo, y en seguida cantó el gallo.

Comparecencia de Jesús ante Pilato
Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio, para no contaminarse y poder así participar en la comida de Pascua.
Pilato salió a donde estaban ellos y les preguntó: "¿Qué acusación traen contra este hombre?". Ellos respondieron: "Si no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos entregado".
Pilato les dijo: "Tómenlo y júzguenlo ustedes mismos, según la Ley que tienen". Los judíos le dijeron: "A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie".

Así debía cumplirse lo que había dicho Jesús cuando indicó cómo iba a morir. Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?". Jesús le respondió: "¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?".
Pilato replicó: "¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?". Jesús respondió: "Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí". Pilato le dijo: "¿Entonces tú eres rey?". Jesús respondió: "Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz". Pilato le preguntó: "¿Qué es la verdad?". Al decir esto, salió nuevamente a donde estaban los judíos y les dijo: "Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo.
Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión de la Pascua, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?". Ellos comenzaron a gritar, diciendo: "¡A él no, a Barrabás!". Barrabás era un bandido.
Pilato mandó entonces azotar a Jesús. Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo, y acercándose, le decían: "¡Salud, rey de los judíos!", y lo abofeteaban.
Pilato volvió a salir y les dijo: "Miren, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en él ningún motivo de condena". Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto rojo. Pilato les dijo: "¡Aquí tienen al hombre!".
Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!". Pilato les dijo: "Tómenlo ustedes y crucifíquenlo. Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo". Los judíos respondieron: "Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir porque él pretende ser Hijo de Dios". Al oír estas palabras, Pilato se alarmó más todavía.
Volvió a entrar en el pretorio y preguntó a Jesús: "¿De dónde eres tú?". Pero Jesús no le respondió nada. Pilato le dijo: "¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?". Jesús le respondió: " Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave".
Desde ese momento, Pilato trataba de ponerlo en libertad. Pero los judíos gritaban: "Si lo sueltas, no eres amigo del César, porque el que se hace rey se opone al César". Al oír esto, Pilato sacó afuera a Jesús y lo hizo sentar sobre un estrado, en el lugar llamado "el Empedrado", en hebreo, "Gábata". Era el día de la Preparación de la Pascua, alrededor del mediodía. Pilato dijo a los judíos: "Aquí tienen a su rey".
Ellos vociferaban: "¡Que muera! ¡Que muera! ¡Crucifícalo!". Pilato les dijo: "¿Voy a crucificar a su rey?". Los sumos sacerdotes respondieron: "No tenemos otro rey que el César".
Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron.

El Calvario
Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado "del Cráneo", en hebreo "Gólgota". Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio.
Pilato redactó una inscripción que decía: "Jesús el Nazareno, rey de los judíos", y la hizo poner sobre la cruz. Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego. Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: "No escribas: 'El rey de los judíos', sino: 'Este ha dicho: Yo soy el rey de los judíos'. Pilato respondió: "Lo escrito, escrito está".
Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, se dijeron entre sí: "No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca". Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados.
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo".
Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: Tengo sed.
Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: "Todo se ha cumplido". E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.
Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne. Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.
El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ninguno de sus huesos. Y otro pasaje de la Escritura, dice: Verán al que ellos mismos traspasaron.

Sepultura de Jesús
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús -pero secretamente, por temor a los judíos- pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a retirarlo.
Fue también Nicodemo, el mismo que anteriormente había ido a verlo de noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe, que pesaba unos treinta kilos.
Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos.
En el lugar donde lo crucificaron había una huerta y en ella, una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado.
Como era para los judíos el día de la Preparación y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Viernes Santo: (Jn18, 1-19, 42)
PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

jueves, 13 de abril de 2017

«Está cumplido»


«E inclinando la cabeza, entregó el espíritu»
(Jn 19, 30b)

«Está cumplido»


Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:
«Sentaos aquí, mientras voy allá a orar»
Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.
Entonces les dijo: 
«Mi alma está triste hasta la muerte, quedaos aquí y velad conmigo».


Y volvió a  los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
«¿No habéis podido velar una hora conmigo? 
Velad y orad para no caer en la tentación, 
pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil.


«Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre
va ser entregado en manos de los pecadores.
¡Levantaos, vamos! Ya está cerca en que me entrega»

Oración en Getsemaní: (Mt 26, 36-46)
HORA SANTA

«Está cumplido»


Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
«En verdad os digo que uno de vosotros me va entregar»

MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR
(Ex 12, 1-8. 11-14) (Sal 115, 12-13. 15-16b. 17-18) (1 Cor 11, 23-26) (Jn 13, 1-15)

«Está cumplido»


«Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros.
Haced esto en memoria mía»
Lo mismo hizo con el calíz, despues de cenar, diciendo:
«Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre;
haced esto cada vez que bebáis, en memoria mía».

Lecturas del día: (Ex 12, 1-8. 11-14) (Sal 115, 12-18) (1 Cor 11, 23-26) (Jn 13, 1-15)
JUEVES SANTO  DE LA CENA DEL SEÑOR

miércoles, 12 de abril de 2017

En tiempo favorable te escuché


«Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba;
no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes;
por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado».

Lecturas del día: (Is 50, 4-9a) (Sal 68, 8-10. 21-22. 31-34) (Mt 26, 14-25)
MIÉRCOLES SANTO

martes, 11 de abril de 2017

En tiempo favorable te escuché


«En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar» (...)
Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús.
Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
«Señor, ¿quién es?». Le contestó Jesús:
«Aquel a quien yo le de este trozo de pan untado»
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.

Lecturas del día: (Is 49, 1-6) (Sal 70, 1-6. 15.17) (Jn 13, 21-33. 36-38)
MARTES SANTO

lunes, 10 de abril de 2017

En tiempo favorable te escuché


«Mirad a mi Siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones».

Lecturas del día: (Is 42, 1-7) (Sal 26, 1-3. 13-14) (Jn 12, 1-11)
LUNES SANTO

domingo, 9 de abril de 2017

En tiempo favorable te escuché


«¡Hosanna al Hijo de David!
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
¡Hosanna en las alturas!».

Procesión de Ramos: (Mt 21, 1-11)
DOMINGO DE RAMOS/SEMANA SANTA



«Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le condió el Nombre-sobre-todo.nombre;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble 
en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre».

Lecturas del día: (Is 50, 4-7) (Sal 21, 8-9. 17-24) (Fil 2, 6-11) (Mt 27. 11-54)
DOMINGO DE RAMOS/SEMANA SANTA
 

viernes, 7 de abril de 2017

En tiempo favorable te escuché


«Yo te amo, Señor; tu eres mi fortaleza (...)
En el peligro invoqué al Señor, grite a mi Dios;
desde su templo el escuchó mi voz, y mi grito llegó a sus oídos».

Lecturas del día: (Jer 20, 10-13) (Sal 17, 2-7) (Jn 10, 31-42)

jueves, 6 de abril de 2017

En tiempo favorable te escuché


 «En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra
 no verá la muerte para siempre ».

Lecturas del día: (Gén 17, 3-9) (Sal 104, 4-9) (Jn 8, 51-59)

miércoles, 5 de abril de 2017

En tiempo favorable te escuché


«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos;
conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».

Lecturas del día: (Dan 3, 14-20. 91-92. 95) (Dan 3, 52-56) (Jn 8, 31-42)
SAN VICENTE FERRER

martes, 4 de abril de 2017

En tiempo favorable te escuché


Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, 
sabréis que "Yo soy", y que no hago nada por mi cuenta,
sino que hablo como el Padre me ha enseñado».

Lecturas del día: (Núm 21, 4-9) (Sal 101, 2-21) (Jn 8, 21-30)

lunes, 3 de abril de 2017

En tiempo favorable te escuché


Jesús dijo: 
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más». 

Lecturas del día: (Dan 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62) (Sal 22, 1-6) (Jn 8, 1-11)

martes, 28 de marzo de 2017

En tiempo favorable te escuché


«En ambas riberas del torrente crecerá toda clase árboles frutales;
no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; 
darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario,
su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Lecturas del día: (Ez 47, 1-9. 12) (Sal 45, 2-9) (Jn 5, 2-3a. 5-16)

lunes, 27 de marzo de 2017

En tiempo favorable te escuché


«Mirad: voy a crear un nuevo cielo y una nueva tierra:
de las cosas pasadas ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.
Regocijaos, alegraos por siempre por lo que voy a crear.
yo creo a Jerusalén "alegría", y a su pueblo, "júbilo"».

Lecturas del día: (Is 65, 17-21) (Sal 29, 2-6. 11-13) (Jn 4, 43-54)

domingo, 26 de marzo de 2017

En tiempo favorable te escuché


«El Señor mira el corazón».

Lecturas del día: (1 Sam 16, 1b. 6-7. 10-13a) (Sal 22, 1-6) (Ef 5, 8-14) (Jn 9, 1-3. 5-9. 13-17. 34-38)
IV DOMINGO DE CUARESMA

sábado, 25 de marzo de 2017

En tiempo favorable te escuché


«Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo».

Lecturas del día: (Is 7, 10-14. 8. 10) (Sal 39, 7-11) (Heb 10, 4-10) (Lc 1, 26-38)
SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

viernes, 24 de marzo de 2017

En tiempo favorable te escuché


«Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor:
amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma,
con toda tu mente, con todo tu ser. (...) 
Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Lecturas del día: (Os 14, 2-10) (Sal 80, 6-11. 14. 17) (Mc 12, 28b-34)

jueves, 23 de marzo de 2017

En tiempo favorable te escuché


«El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

Lecturas del día: (Jer 7, 23-28) (Sal 94, 1-2. 6-9) (Lc 11, 14-23)

miércoles, 22 de marzo de 2017

En tiempo favorable te escuché


«Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión».

Lecturas del día: (Dt 4, 1. 5-9) (Sal 147, 12-20) (Mt 5, 17-19)