“Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”.
Replicando Jesús le dijo:
“Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás,
porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre,
sino mi Padre que está en los cielos.
Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro,
y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y las puertas del Hades, no prevalecerán contra ella.
A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos;
y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos,
y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”.

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