.y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo:
amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,
para que seáis hijos de vuestro Padre celestial,
que hace salir su sol sobre malos y buenos,
y llover sobre justos e injustos.
Porque se amáis a los que os aman,
¿qué recompensa vais a tener?
¿No hace mismo también los publicanos?
Y si no saludáis más que a vuestros hermanos,
¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo
también los gentiles? Vosotros, pues,
sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial”.
VII DOMIGO DEL TIEMPO ORDINARIO
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