.y habiéndole puesto saliva en los ojos,
le impuso las manos y le preguntaba: “¿Ves algo?”
Él, alzando la vista, dijo: “Veo a los hombres,
pues los veo como árboles, pero que andan”.
Después, le volvió a poner las manos en los ojos
y comenzó a ver perfectamente y quedó curado,
de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas.
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