.dándoles poder sobre los espíritus inmundos.
Les ordenó que nada tomasen para el camino,
fuera de un bastón, ni alforja, ni calderilla en la faja;
sino: “Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas”. (…)
Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran;
expulsaban a muchos demonios,
y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
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