jueves, 13 de enero de 2011

~ NUESTRO PAN de CADA DÍA ~

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Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas,
le dice: “Si quieres, puedes limpiarme.”
Encolerizado, extendió su mano, le tocó y le dijo:
“Quiero; queda limpio.”
Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio.
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del Evangelio del día (Mc 1, 40-45)

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