miércoles, 1 de febrero de 2012

~ Tu PALABRA es nuestra BENDICIÓN ~


 
“Por eso, quien te ama te suplica llegada la hora de la angustia.
Y aunque aguas caudalosas se desborden jamás le alcanzarán.
Tú eres mi cobijo, me guardas de la angustia,
me rodeas para salvarme”.

de las Lecturas de la Misa (Sal 31, 1-2, 5-7)

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